La cal en el tratamiento del agua: un aliado para su calidad

La cal en el tratamiento del agua: un aliado para su calidad

La contaminación del agua es uno de los desafíos ambientales y de infraestructura que enfrenta México. Conocer cómo funcionan los procesos de tratamiento y qué papel desempeñan insumos como la cal permite comprender mejor las alternativas para mejorar la calidad de este recurso.

La calidad del agua, un desafío nacional

Contar con agua disponible no garantiza que sea adecuada para el consumo humano, la agricultura o las actividades industriales. Su calidad depende de factores como la presencia de microorganismos, materia orgánica, sólidos suspendidos, metales y otras sustancias que pueden afectar sus características físicas, químicas y microbiológicas.

En México, la contaminación de los cuerpos de agua continúa siendo un reto documentado por las autoridades ambientales. De acuerdo con los indicadores de calidad del agua de la Comisión Nacional del Agua (CONAGUA), durante 2025 se evaluaron 636 sitios de aguas superficiales y 608 de aguas subterráneas. El semáforo de calidad clasificó en rojo al 29.82 % de los sitios superficiales y al 37.27 % de los subterráneos.

Estos porcentajes no significan que todos los sitios presenten los mismos contaminantes: la clasificación depende de distintos parámetros y criterios de evaluación. Sin embargo, sí muestran la importancia de continuar monitoreando las fuentes de agua y fortalecer las estrategias de protección y tratamiento.

La problemática también se refleja en las ciudades. En Guadalajara y su zona metropolitana, los reportes recientes sobre agua turbia, malos olores y deficiencias en la infraestructura de distribución han vuelto a colocar la calidad del suministro en el centro de la conversación pública. La cobertura periodística publicada en octubre de 2026 señala posibles problemas relacionados con las fuentes de abastecimiento, la infraestructura y los procesos de potabilización.

Este contexto evidencia que mejorar la calidad del agua requiere mucho más que disponer de una fuente de abastecimiento. Es necesario identificar los contaminantes, contar con instalaciones adecuadas y aplicar procesos capaces de responder a las condiciones específicas de cada sistema.

¿Qué función cumple la cal en el tratamiento del agua?

La cal es un insumo utilizado en diferentes procesos de tratamiento y acondicionamiento del agua. Su aplicación depende del compuesto empleado, de la composición del agua y del objetivo que se busca alcanzar.

Una de sus funciones más importantes es el ajuste del pH y la neutralización de la acidez. Al modificar las condiciones químicas del agua, puede ayudar a crear un entorno adecuado para determinadas etapas del tratamiento.

También puede utilizarse en procesos de ablandamiento, destinados a reducir la dureza del agua, y en ciertos tratamientos que permiten precipitar componentes disueltos para separarlos posteriormente. En condiciones específicas, estos procesos pueden contribuir a la remoción de determinados metales, como el hierro y el manganeso.

La documentación técnica de CONAGUA sobre potabilización contempla el ablandamiento con cal y carbonato de sodio, así como la precipitación y posterior separación de algunos componentes. La efectividad depende de las condiciones del proceso y de la calidad del agua que se desea tratar.

Por ello, la cal no debe considerarse un tratamiento universal. Su utilidad radica en que permite atender necesidades químicas específicas dentro de un sistema diseñado y controlado técnicamente.

Del ajuste del pH al acondicionamiento del agua

El pH es una medida de la acidez o alcalinidad del agua y puede influir en el comportamiento de las sustancias presentes en ella. Cuando un sistema presenta condiciones ácidas, la aplicación controlada de cal puede contribuir a neutralizarlas y alcanzar un intervalo de operación adecuado.

Este ajuste también puede modificar la solubilidad de ciertos compuestos. En determinadas condiciones, algunos componentes pueden formar precipitados que después se separan mediante sedimentación, filtración u otras operaciones.

El ablandamiento químico es otro ejemplo. En aguas con una concentración elevada de calcio y magnesio, la cal puede participar en reacciones que permiten reducir la dureza bajo condiciones controladas. La dosificación, el pH alcanzado y las etapas posteriores son determinantes para obtener el resultado esperado.

Es importante señalar que no todos los contaminantes responden de la misma manera. La presencia de arsénico, plomo, mercurio, compuestos orgánicos o microorganismos puede requerir procesos especializados y controles adicionales. Por eso, el diseño del tratamiento debe partir de análisis confiables y no de la aplicación indiscriminada de un producto químico.

¿Puede la cal convertir el agua contaminada en agua potable?

La respuesta depende de las características del agua y del tratamiento aplicado. La cal puede formar parte de un sistema de potabilización, pero por sí sola no garantiza que el agua sea segura para el consumo humano.

La contaminación puede ser química, física o microbiológica. Cada categoría exige métodos de tratamiento distintos y, en muchos casos, la combinación de varias tecnologías.

Por ejemplo, el ajuste del pH no elimina necesariamente bacterias, virus o parásitos. Tampoco garantiza la remoción de todas las sustancias químicas presentes. Dependiendo del caso, pueden ser necesarios procesos de coagulación, floculación, sedimentación, filtración, adsorción, tecnologías de membrana y desinfección.

En México, la NOM-127-SSA1-2021 establece los límites permisibles de calidad del agua para uso y consumo humano, incluyendo parámetros físicos, químicos y microbiológicos. Cumplir con estos criterios requiere verificar la calidad del agua tratada mediante los análisis correspondientes.

Esta distinción es especialmente importante ante las preocupaciones ciudadanas por el agua que llega a los hogares. La apariencia, el olor o el sabor pueden advertir de un problema, pero no bastan para identificar todos los contaminantes ni para determinar si el agua es segura. Para ello se requieren muestreos y análisis adecuados.

Qué dice ANFACAL

La industria de la cal participa en procesos que contribuyen al tratamiento y acondicionamiento del agua, gracias a las propiedades químicas de este material. Entre sus aplicaciones se encuentran la neutralización de la acidez, el ajuste del pH y determinados procesos de ablandamiento y precipitación.

Estas aplicaciones muestran que la cal tiene un papel relevante dentro de la infraestructura de tratamiento de agua. No obstante, su contribución debe entenderse como parte de un sistema integral que considere la composición del agua, los objetivos del proceso, la dosificación, el manejo de los residuos generados y la verificación de los resultados.

Frente a los desafíos que enfrenta México, promover el conocimiento sobre los insumos utilizados en el tratamiento permite comprender mejor cómo se complementan las distintas tecnologías. También pone de relieve la importancia de contar con infraestructura funcional, personal capacitado y programas permanentes de monitoreo.

Para la industria, el reto consiste en continuar aportando soluciones dentro de sus ámbitos de aplicación, con información técnica clara y un uso responsable de los materiales.

Proteger el agua también significa prevenir su contaminación

El tratamiento es indispensable para mejorar la calidad de muchas fuentes de agua, pero no sustituye la prevención. Reducir las descargas contaminantes, vigilar los cuerpos de agua, mantener las redes de distribución y asegurar la operación adecuada de las plantas son acciones fundamentales para proteger el recurso.

La calidad del agua requiere una estrategia que abarque desde la protección de las fuentes hasta la distribución y el seguimiento de los resultados. Esto implica coordinación entre autoridades, organismos operadores, sectores productivos y comunidades.

La cal puede contribuir a determinados procesos químicos dentro de esa estrategia, siempre que se utilice de acuerdo con las características del agua y los objetivos del tratamiento. Comprender sus alcances y limitaciones es parte de una conversación más amplia sobre cómo México puede responder a sus desafíos hídricos con soluciones técnicas, infraestructura y prevención.